Cómo debe ser un buen logo

Hemos hablado en ocasiones anteriores de identidad de marca y de rebranding. Para ambos es muy importante el diseño de un buen logotipo, así que abordamos ahora el espinoso tema sobre cómo debe ser un buen logo.

¿Cuál es la función del logo? ¿Qué es?

Quizá te parezca extralimitarse, pero vamos a acudir a una definición académica de la palabra logos, la que da la RAE, porque es un buen comienzo para entender la función de un logotipo y encontrar el sentido a las directrices sobre cómo debe ser un buen logo.

Veréis, según la Real Academia de la Lengua Española, logos es:

  1. Razón, principio racional del universo.
  2. En la teología cristiana, el Verbo o Hijo de Dios. El Logos.
  3. Fil. Discurso que da razón de las cosas.

El logo, por tanto, se relaciona con el motivo de las cosas, el orden de las mismas y también con la palabra. Por eso se dice que es logo es el primer modo de comunicación de una marca. Y a la hora de definir como debe ser un buen logo es esto lo que hay que tener en cuenta: que debe ser capaz de comunicar los valores de esa marca, su razón de existir.

Al final, el logo se concreta en unas formas y unos colores determinados. Pero estos no deben ser escogidos al azar. Al contrario, esos colores y esas formas deben reflejar la identidad corporativa en todo momento. El logo es lo primero que el cliente ve. Incluso antes de interactuar con la marca. Y es lo último que ve una vez terminada la relación: en la factura.

Efectos que debe provocar en el usuario o cliente

El cliente potencial y también el cliente comprometido deben ser capaces de reconocer el logo siempre. Y el logo debe provocar en ellos la misma reacción cada vez que lo ven. Sin que importe dónde lo vean. Un logo divertido debe serlo tanto en TV como en internet o en una valla publicitaria.

Porque la función principal del logo es prestar coherencia.

Un buen logo debe reunir 5 características principales:

Debe ser simple: Si piensas en la M de MacDonalds seguro que eres capaz de dibujarla en tu cabeza. Incluso después del cambio de marca corporativa esa M se presenta enorme y curvilínea, como la parte superior de un corazón. Las aspas de la hélica que forman el logo de BMW se han simplificado tanto que ahora son un damero dentro de un círculo. Lo simple funciona porque es fácil de recordar.

Y es que un buen logo debe ser fácil de recordar: lo que no se recuerda no es representativo. Lo que se olvida no sirve para formar una imagen de marca… ni ninguna otra cosa.

La relevancia es la tercera característica y una de las más importantes. Al decir relevante nos referimos a que de verdad represente a la empresa. Volvamos a BMW: una hélice de avión indica potencia, velocidad. Pero el círculo en el que se inscribe da sensación de seguridad y fiabilidad. Y esos son valores de la marca.

Si hablamos de cómo debe ser un buen logo de un modo serio no podemos dejarnos en el tintero algo imprescindible: que sea único. No solo original, sino perfectamente diferenciable del resto.  Como el rostro de una persona, en el caso de los logos no pueden existir dos iguales. Tampoco funciona que sean parecidos.

La coherencia también es parte importante a la hora de definir cómo debe ser un buen logo. Si nuestra empresa es un despacho de abogados que pretende transmitir seriedad, un logo de color fucsia con una tipografía infantil no parece una buena opción. El logo debe ser coherente con los valores de la marca que representa.

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